Tania Conde, clarividencia en las ondas
AVISO:
Tania Conde...
No tiene 806, ni 902

El culto a los muertos es distintivo y específico de la especie humana. Los animales no honran a sus muertos. El culto a los muertos, inventado por el hombre de Neanderthal, hace más de 200.000 años, ha evolucionado extraordinariamente. Los celtas enterraban a sus muertos en dólmenes. Los egipcios momificaban a los faraones. Las empresas funerarias son hoy un gran despliegue organizativo y un gran negocio. Los ayuntamientos tienen sus registros mortuorios; tienen sus cementerios civiles. Las iglesias tienen sus libros de difuntos y sus cementerios religiosos.
Existen fiestas religiosas y civiles en honor de los muertos. Ahí está el Día de los difuntos, cada primer día de noviembre. Ahí están todos los aniversarios y centenarios, en homenaje y memoria de personalidades muertas. La idea tradicional de la muerte, está hoy en profunda crisis. Hoy se cuestiona el concepto teológico sobre la muerte. El sentido último, la razón última de la muerte ya no es el pecado; el castigo divino del pecado. Si la muerte, fuera consecuencia del pecado, un castigo divino de éste, ¿qué sentido tiene la muerte de las estrellas, de las plantas, de los animales, de los niños inocentes y de las personas santas?
La muerte, lo mismo que el dolor, tiene plenitud de sentido en una interpretación dinámica y evolutiva del universo. Para que nazca lo nuevo, debe morir lo viejo; para que haya vida más abundante, plena y perfecta, debe desaparecer la vida menos perfecta. Si el grano de trigo no muere, no puede transformarse en espiga. La vida está diseñada y programada por el Divino Arquitecto y Creador, para multiplicarse y enriquecerse con experiencias de muerte. En todos los procesos naturales, en todas las leyes que rigen la evolución cósmica, todos los pares de opuestos son complementarios. Lo masculino y lo femenino; la noche y el día; el frío y el calor; lo unitario y lo múltiple; lo inferior y lo superior; lo interior y lo exterior; la vida y la muerte son dinamismos y expresiones parciales al servicio de un único objetivo último: perfeccionar lo imperfecto; convertir en pluscuamperfecto todo lo relativamente perfecto.

El Libro Egipcio de los Muertos y el Libro Tibetano de los Muertos, son dos grandes fuentes de información sobre el hombre animal y el hombre espiritual. El hombre animal, inferior, espiritualmente dormido y muerto, vive en un mundo de sombras, de quimeras, de esquemas mentales ilusorios; vive fuera de la realidad verdadera y permanente; vive en el oscurantismo y en las tinieblas interiores; vive en la inconsciencia de su yo absoluto, espiritual, inmortal y divino. El dormido y el muerto tienen en común la inconsciencia. El dormido no sabe que está dormido. El muerto no sabe que está muerto.
El hombre superior, el hombre espiritualmente despierto y evolucionado, es totalmente inconformista con el reduccionismo materialista; con el estancamiento mental y espiritual; con la resignación y el fatalismo; con el escepticismo y el pesimismo; con el nihilismo, el imposibilismo, el catastrofismo; con el azar y la ciega necesidad; con el egoísmo individual, gremial y social; con la identificación entre cerebro, mente y conciencia.

 

Más allá de lo que vemos y percibimos se encuentran formas no visibles que influyen en el mundo sólido. Tania Conde, Clarividente, consejera espiritual, especialista en problemas psico-espirituales; amor, ansiedad, sentimientos, roturas de pareja, familia, hijos, religión, depresión, miedos, etc... y todos los problemas que se derivan de una patología psicosomática. Con ella encontrarás todo lo que buscas y solucionarás, todas tus dudas. Tania Conde, te ayudará a encontrar tu espiritualidad dormida....

Tania Conde en la radio
Tania Conde en Punto Radio